Escribo desde que tengo memoria.
Desde chica llenaba cuadernos sin saber muy bien por qué. Historias, pensamientos, frases sueltas… no para que alguien las lea, sino porque era la forma que encontraba de entender lo que sentía.
Era —y sigue siendo— una forma de habitarme desde otro lugar.
Lejos de la estructura, lejos de lo que “debería ser”.
Más libre. Más intuitivo. Más real.
Con los años, la medicina me dio estructura. Me enseñó a pensar, a analizar, a buscar evidencia. Pero hubo algo que nunca encontré en la ciencia: espacio para lo que no se puede medir, palabras para lo que se siente, lugar para lo humano. Y ahí volvió la escritura, no como algo separado, sino como un puente. Como una forma de integrar.
Porque entendí algo que hoy también veo en mis pacientes: la raíz de muchas cosas que nos pasan no siempre está solo en el cuerpo. A veces está en lo que callamos, en lo que sostenemos, en lo que no nos animamos a mirar.
Del hilo rojo al amor fati no empezó como un proyecto.
No fue un libro pensado para ser publicado. Fue escrito como siempre escribí:
hacia adentro, sin estructura, sin intención, sin expectativa.
Desde un lugar íntimo, honesto, real.
● Un libro para volver a vos
No escribí este libro para darte respuestas.
Lo escribí para acompañarte a hacerte las preguntas correctas.
Porque hay momentos en la vida donde ya no alcanza con seguir igual.
Donde algo adentro tuyo pide ser mirado distinto.
Este libro nace de ese lugar.
Íntimo. Honesto. Real.
No podemos separar lo que sentimos de lo que el cuerpo expresa.
Este libro es un puente entre esos mundos. Entre lo emocional y lo biológico. Entre la historia personal y la salud.
Así como en consulta no busco apagar síntomas, sino enseñar a escuchar el cuerpo, en este libro no busco dar respuestas cerradas, sino abrir preguntas.
Porque sanar no es controlar el cuerpo. Es volver a habitarlo.
Cada tirada es una oportunidad de volver a vos.









